Una vida bien vivida
Quienes conocieron al embajador Altschul lo recuerdan por su generosidad de corazón y el respeto con que trataba a todas las personas, sin importar su riqueza o posición social. Le resultaba fácil reconocer el mérito de los demás porque no lo guiaba la ambición personal ni la ansiedad por figuración, poder o lujos.

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