El insomnio, una enfermedad mortal
Tenemos que soltar cargas y tratar de descansar el espíritu. Oxigenar nuestra mente, tratar de dormirnos temprano y confiar en Dios y nosotros mismos, en nuestra capacidad para resolver aquello que nos preocupa y nos quita el sueño. Nada hay imposible para Dios. Hay que transmitir la misma seguridad para nuestros hijos.

CONTENIDO DE ARCHIVO: