Alas y raíces
Las revoluciones, como lo demuestra una y otra vez la historia, terminan en tiranías. Como -para citar el ejemplo de algo muy actual- sucede en muchas universidades en el mundo occidental, preferentemente en el mundo académico norteamericano, en las que con la excusa de pensar progre, de desligarse de la tiranía de la tradición, los inconformes caen en una cárcel peor: la del pensamiento único que amordaza sin contemplaciones las voces de los disidentes.

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