Diálogo o garrote
El peligro de quienes recurren al garrote para imponer su voluntad es que normalizan la coerción. Si alguien obtiene lo que desea porque amenaza, en realidad no ha ganado nada. Solo ha silenciado la discusión. Por otra parte, cuando las personas aceptan argumentos por miedo dejan de desarrollar su pensamiento crítico. Ya no se preguntan si algo es cierto, solo buscan evitar el castigo. Cuántas creencias en la sociedad persisten no porque sean verdaderas, sino porque se ha enseñado a temer cuestionarlas.

CONTENIDO DE ARCHIVO: