Cuando estimular se vuelve exceso: el riesgo de la crianza acelerada
Muchos padres confunden estimulación con sobrecarga, pero acelerar el desarrollo infantil puede afectar el bienestar emocional y cognitivo de los hijos.
Por
Betty Carranza
Publicado el 16 de noviembre de 2025
Muchos padres confunden estimulación con sobrecarga, creyendo que adelantar etapas mejora el desarrollo infantil. Sin embargo, expertos como Melanie Wirtz advierten que esta “crianza acelerada” puede generar estrés, frustración y afectar el vínculo emocional. Estudios respaldan que forzar aprendizajes altera el bienestar neurológico y emocional del niño. En cambio, el juego libre, la empatía y el respeto por los tiempos individuales favorecen un desarrollo sano y autónomo. Escuchar, observar sin comparar y priorizar el vínculo afectivo son claves. Desacelerar no es retroceder: es permitir que los niños crezcan en libertad, seguridad y plenitud.
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